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Turista espaciald

Antonio Villaverde. San Sestián


La ambición del hombre por amasar dinero, aparte de satisfacer su vanidad, le sirve para complacerse en sus caprichos; Hubo un marahá de la India que mandó construir una tumba en forma de mausoleo, para guardar el cuerpo del amor de sus sueños, me refiero al Tajmahal, considerada hoy una de las maravillas del mundo. Millonarios de vértigo pasean sus yates por el Mediterráneo, equipados con grifería de oro, y decorados con cuadros de los grandes pintores del XVIII. Un famosoactor del llamado séptimo arte, era capaz de movilizar a su servicio y a la tripulación de su jet privado, y sobrevolar 5.000 kilómetros para degustar una langosta a lo "bertelier".

Pero lo del viaje espacial del multimillonario norteamericano, que paga un montón de miles de millones, es el colmo, y rompe todos los esquemas de la veleidad. Menos mal que, al estar fuera de la  acción de la gravedad, no se le caerá  la cara por la verguenza de ver desde allí a todos los continentes inmersos en el Tercer Mundo, y pensar en las vidas que podía haber salvado con el dinero pagado por el caprichoso viaje.