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Salir de Castilla

Carlos Cabañas Vázquez

Desde fuera de Zamora, como la mayoría de los zamoranos, hemos seguido los avatares de la reivindicación en que están empeñados, sin éxito, los incautos que aún quedan dentro de la provincia y ciudad, hasta uno en Madrid, porque también ciertas personas que estamos lejos seguimos comportándonos como incautos, al retornar año tras año esperando encontrar el proyectado tramo de autovía, y... ¡Nada!

Particularmente, de la escasa información si la comparamos con los papeles sobre Teruel, nos ha llamado la atención por ajustada y atrevida, una crónica del diario "El País", del 4 de marzo: "La desgracia de ser objetivo nº 1". Nos hemos enterado íal fin! de que la situación marginal de Zamora habría sido mantenida a propósito, y durante años por los gobiernos y la junta de Castilla y León para obtener fondos europeos de compensación que, invariablemente, mejoraban la situación en Valladolid, Palencia, o Soria, pero nunca en Zamora. Por eso, el señor Cascos llamó "incautos manipulados" a los zamoranos. Lo somos, lo hemos sido durante muchos años, tantos, al menos como existe la "Junta de Valladolid".

Quien haya seguido nuestras colaboraciones en el diario provincial, podrá corroborar que desde decenios intuíamos el perjuicio que Castilla y León estaba y está causando a Zamora. Pensábamos, sobre todo, que esos daños se materializaban en las oportunidades de mejorar que perdíamos, en una injustificada dejadez, sin sospechar que la marginación de Zamora era mantenida y utilizada sistemáticamente con presunto dolor, y mala fe. La realidad puede superar con creces nuestras sospechas, y hasta nuestra capacidad de indignación: Castilla y León no deja otra opción a Zamora, que salir de ella.

Los zamoranos no hemos sido solidarios como hasta hace poco se nos pedían, sino, llanamente, imbéciles, al permanecer en una comunidad autónoma que nos ha expoliado sin miramientos, condicionando nuestra fidelidad a limosnas, cuando nos debe miles de millones.

El empobrecimiento en todos los sentidos, causado a Zamora por Castilla y León no posibilita, además, compensaciones equitativas, pues es prácticamente irreversible a medio plazo. -Con amigos así, habría sido preferible unirse a enemigos declarados-

Por esto, podemos afirmar y afirmamos que la única solución para Zamora, y los zamoranos es abandonar, lo más rápidamente posible, la Comunidad de Castilla y León, constituyendo una entidad uniprovincial: mejor solos que tan mal acompañados.

Debemos ejercer nuestro derecho democrático con efectividad, votando únicamente a quienes sean capaces de realizar la separación; valentía para dar ese paso es lo que nos ha faltado: si se hubiese hecho muchos años atrás, no habríamos tenido que lamentarnos ahora quedando en ridículo, además, delante de la España satisfecha, porque "va bien". ¨Es que aún no hemos aprendido de nuestra larga historia que los castellanos, cuando llegan a Zamora, es para conquistarla, utilizarla, o vejarla, nunca favorecerla. Ya lo decía dona Urraca: "Afilera, afuera Rodrigo..."