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El procurador del común

José Luis Gullón Alonso

El pasado mes de marzo el Procurador de Común, Manuel García Alvarez, visitó al nuevo presidente de la Junta, Juan Vicente Herrera, para pedirle su respaldo en la reforma urgente de la ley que regula sus actividades como defensor del pueblo de Castilla y León.

El Procurador del Común, al que he visitado en más de una ocasión, es una persona agradable en la conversación, y en el trato. Es, además, muy diligente y activo. Tiene, como ha expresado al presidente de la Junta, el problema de que no puede actuar con esa diligencia que él desea, ya que no encuentra la colaboración de las administraciones locales. El silencio administrativo es la fórmula con la que actúan los Ayuntamientos.

El 10 de agosto de 2000, el señor García Alvarez envía un escrito al Ayuntamiento de Zamora para que le dé respuesta, con el fin de tratar de resolver un problema que le han presentado. El 10 de enero de 2001 nuevamente el Procurador del Común, le remite al Ayuntamiento el recordatorio con un nuevo escrito y fotocopia del enviado en agosto de 2000. Silencio administrativo.

Pasado 10 de abril, el señor García Alvarez, envía un escrito al ciudadano zamorano en el que le dice que, pese a haber reiterado a la Administración la necesidad de conocer su postura, no ha recibido respuesta alguna. En consecuencia el Procurador de Común procede al archivo del expediente.

Contra la diligencia del defensor del pueblo de Castilla y León, la pasividad de algunos ayuntamientos... y el ciudadano esperando con su problema.

La reforma que propone el Procurador es para dar más efectividad a sus actividades, y uno de los tres artículos a revisar, es el de marcar un plazo para que las instituciones respondan a sus requerimientos.