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Todavía huele a Franco

José Arroyo Gayo

El más grande actor del cine español de todos los tiempos, Paco Rabal, acaba de decir una frase que a mí me ha impactado y que la tengo en la mente de una forma obsesiva. Tiene tanta enjundia, verdad y profundidad que llega a definir en cuatro palabras el estado actual en que se encuentra este país, todavía llamado España.

Para los que no conozcan la famosa frase, con permiso de quienes ya la sepan, la repetiré con letras mayúsculas: "TODAVIA HUELE A FRANCO".

¿Qué filósofo, ensayista, pensador o prestigiosísimo catedrático de Ciencias Políticas, por poner un ejemplo, sería capaz de definir, como lo hace Paco, a este Gobierno de derechas, donde se apoya y ampara a los caciques, se dan puestos, prebendas y poltronas a gentes indocumentadas, que han ido trepando y medrando para ser simples marionetas de quien tiene la sartén por el mango.

El gran Paco Rabal ha puesto el dedo en la llaga y su tiro en la diana no ha levantado olas de entusiasmo, ni comentarios a nivel ciudadano. Los medios de comunicación, por su parte, se la han envainado y han mirado para otro lado, porque la mayoría son "La voz de su amo"y no les interesa entrar en un asunto que está ahí, que nos atañe a todos los españoles, pero que nos trae al pairo, porque todos están- o estamos- a gusto en la burra, y no queremos buscarnos complicaciones.

Para colmo, estos golfos que están en el poder, cuenta con una oposición que solamente tiene de tal su calificativo. Así es fácil gobernar, con la mayoría absoluta en el Congreso, en muchas Autonomías y con el silencio y la complicidad de quienes se tienen que callar, por razones que todos sabemos, pero que pueden ser inconfesables.

A buen seguro, que cuando Paco Rabal le vino a la mente esta cita, se acordaría del "invicto" dictador, que nos tuvo secuestrados cuarenta años y, para colmo, cuando se le acababa la vida de sátrapa y tirano que se llevó a la tumba, desde la cama, dijo "Todo está atado y bien atado".

El enano de El Pardo sabía lo que había dicho y lo que quedó para la historia. Era cortito de estatura y de mente, pero conocía al pueblo y le vendió la moto. Una moto que sigue funcionando y que se caerá a trozos, a la vez que España también se precipitará por un vacío, del que solamente nos salvará un Estado de Derecho en regla, una Constitución que debe renovarse y un pueblo que empiece a pensar en un futuro con más libertad, con más derechos y menos... dictaduras disfrazadas de democracia... a la española.

Paco, tú sí que sabes, maestro.