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La riqueza de la crítica

Domingo Lozano Pére


El ser humano, por naturaleza tiende a ser impositor: por ello considero necesaria la crítica-autocrítica. Todo ente o persona, si de verdad desea aportar algo a las sociedades, a mi juicio debería tener en cuenta dichos principios.

La crítica basada en el rigor no debería escandalizar a nadie: otra cosa es la envidia y la miseria humana que puede cegar nuestros ojos, y no permitirnos ver nuestros propios errores. Una sociedad que no practica la crítica-autocrítica: se parece a una pescadería sin sardinas.

Soy consciente de que yo poco puedo aportar, dada mi falta de estudios, pero quien da lo que tiene no está obligado a más.

Estoy convencido de que en Zamora existen muchas capacidades que pueden aportar mucho, y sin embargo, no lo hacen seguramente por no exponerse a la crítica. Yo desde esta carta les invito a participar en la reconstrucción de un mundo mejor.

Todos/as tenemos la obligación moral y espiritual de esforzarnos por el bien común, pues todos los dones que poseemos no nos pertenecen en exclusiva, sino que debemos compartirlos con los demás.